Artículo del Rector en el Listín Diario – jueves, 11 de agosto de 2016

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Rolando Reyes

jueves, 11 de agosto de 2016

Primer tiro
Las empresas eléctricas que formaban parte de los acuerdos de Madrid tienen tres caminos: a) permanecer en el mercado spot (mientras los precios de los derivados del petróleo se mantengan bajos, la mayoría de ellas mantendrían altas tasas de rentabilidad), b) aceptar ser contratadas a corto plazo (el plazo no debería ser mayor que el tiempo esperado para la entrada en operación de Punta Catalina), c) intentar y hacer los esfuerzos necesarios para obtener contratos de largo plazo, renunciando el Estado a una parte importante del espacio que debe preservar para Punta Catalina.

Este planteamiento central no estaba incluido en la entrega anterior que trataba el asunto, y a la cual el duende que desde hace muchos años (más de cien, quizás) pulula en la Redacción de este Medio, le eliminó parte del párrafo final, y por ende también parte de lo que la misma pretendía comunicar. Pero el autor reitera que la coincidencia del vencimiento de los acuerdos de Madrid, la caída del precio del fuel oil y la no disponibilidad para el despacho de Punta Catalina, ha sido un gran golpe de suerte para las empresas generadoras que quedaron sin contratos.

Segundo tiro
Se ha demostrado  que la variable clave del sistema eléctrico es el precio promedio de compra de las distribuidoras a las generadoras. La reducción de un 30% del precio de compra tiene un impacto en las pérdidas que es 2.7 veces mayor que una reducción de igual magnitud en la energía no facturada. A pesar de que el impacto de  la reducción del precio de compra es altamente favorable para la energía servida en las zonas y circuitos de alto índice de cobranza, el equilibrio financiero del negocio de la distribución de electricidad no se logrará si no se disminuyen las pérdidas en los demás sectores.

Los únicos efectos permanentes se obtienen con la reducción del precio de compra que produce la generación de bajo costo, y con la disminución de la energía no facturada, y los números demuestran que cuando ambos se reducen en un 30%, el negocio de la distribución se coloca en la frontera del equilibrio.

Tercer tiro
Pero se enfatiza y se reitera, que aun con los precios actuales del petróleo, la disponibilidad de Punta Catalina hubiese sido catastrófica para los generadores del Acuerdo de Madrid. El impacto de Punta Catalina en la reducción de las pérdidas  es mucho más importante que la reducción del precio del petróleo, dado el carácter transitorio del segundo, y permanente del primero. La reducción del precio de compra a través de generación a bajo costo debe ser primero que la reducción de las pérdidas en distribución, pues la ecuación de las pérdidas totales demuestra que aunque el porcentaje de lo que se pierde en distribución se reduzca a cero, las mismas seguirían siendo igual a la diferencia entre lo comprado, y lo vendido y facturado.

Pero esa ecuación también demuestra la importancia de manejar el porcentaje de la demanda abastecida, pues hasta tanto las inversiones en reducción de pérdidas no se ejecuten, mientras más electricidad se produce, mayores pérdidas se registran. Por tanto, si la generación a bajo costo es lo más importante, la contratación a largo plazo, sin tomar en cuenta a Punta Catalina, podría ser dañina.