Artículo del Rector en el Listín Diario – jueves, 25 de agosto de 2016

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Rolando Reyes
 jueves, 25 de agosto de 2016

Primer tiro
En su último artículo el destacado economista Andrés Dauhajre hijo, plantea y defiende la tesis de que el mercado cambiario dominicano ha operado bajo presión (La Presión en el Mercado Cambiario, El Caribe, 22 de agosto 2016). En el mismo se define dicha variable como el cociente entre el Medio Circulante y las Reservas Internacionales Netas del Sistema Bancario Consolidado, el cual incluye al Banco Central y a las Otras Sociedades de Depósitos (en estas se incluyen todas las Entidades de Intermediación Financiera). Este cociente es un tipo de cambio teórico que representa la relación entre la cantidad de dinero y de divisas existentes en todo el Sistema Bancario (esto no fue explicado en el artículo citado).

Luego se compara este tipo de cambio teórico con el registrado, y si el primero es mayor que el segundo, entonces se concluye que el mercado cambiario opera bajo presión. Sobre la base de la cuantificación anterior, el citado economista concluye que desde enero del 2010 hasta lo que va de agosto del cursante 2016, el mercado cambiario ha operado bajo esa condición.

Segundo tiro
La rigidez, la lista de espera, y los topes de venta con citados como elementos que describen el funcionamiento del mercado cambiario bajo  presión  durante lo que va del cursante año 2016. Pero la elección del período, las variables y el método determinan los resultados. Sobre todo, la principal conclusión del escrito citado es que el resultado obtenido “se debe a que las reservas, aunque han aumentado gradualmente en los últimos años, siguen siendo muy bajas”. Pero quien acumula reservas con fines estratégicos como fin último es el Banco Central, pues las entidades de Intermediación Financiera solo acumulan moneda extranjera hasta donde es necesario para protegerse de fluctuaciones cambiarias, o en función de sus expectativas del tipo de cambio, y las consecuentes posibilidades de obtener una ganancia cambiaria. Y si es el Banco Central el que tiene el objetivo de acumular reservas, entonces la medida de la presión cambiaria debería limitarse a las variables del balance general de dicha institución.

Tercer tiro
Son muchos los factores que determinan la factibilidad de una estrategia de acumulación de reservas. Es en abril del 2013 cuando las reservas internacionales netas del Banco Central local pasan del límite de los US$ 4000 millones, y podría plantearse que es a partir de esta fecha cuando se intensifican los esfuerzos de aumentar el monto de dicha variable.

Si se limita la medida de la presión cambiaria a la situación monetaria y cambiaria del Banco Central, entonces la variable a comparar con el tipo de cambio registrado es la relación entre la Emisión Monetaria Restringida y las Reservas Internacionales Netas de dicha institución, y cuando se realiza dicho cálculo para los 41 meses comprendidos entre abril del 2013 y agosto del cursante 2016 (aquí no hay espacio para gráficos), y se la divide entre el tipo de cambio, se obtiene que en 34 de ellos, dicho cociente estuvo por debajo de la unidad (estando por debajo de ese valor permanentemente desde abril del 2014), lo que significa que en estos no hubo presión cambiaria. Acumular reservas y eliminar presión cambiaria tiene sus costos, pero también muchos beneficios, asunto a ser tratado en otra entrega.