Artículo del Rector en el Listín Diario – jueves, 02 de noviembre de 2016

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Rolando Reyes
jueves, 02 de noviembre de 2016

Primer Tiro 
Tal y como se establece en su comunicado, la decisión del Banco Central de aumentar su Tasa de Política Monetaria (TPM) en 50 puntos básicos, se sustentó en dos sólidos y poderosos argumentos. En primer lugar, se deja claro que “la decisión en torno a la tasa de referencia tiene un carácter preventivo y persigue generar certidumbre a los agentes económicos. Esta medida toma en consideración el balance de riesgos en torno a las proyecciones de inflación, las expectativas del mercado, el contexto macroeconómico interno, así como el entorno internacional relevante para la economía dominicana; en particular, las expectativas al alza de las tasas de interés de la Reserva Federal (FED), la tendencia reciente de mayores precios internacionales de petróleo y la incertidumbre que ha generado en mercados internacionales el proceso electoral de Estados Unidos de América (EUA), entre otros”. Toda política monetaria se adelanta a escenarios futuros, y las alzas de las tasas de interés internacionales, y precios del petróleo casi un 20% por encima de lo contemplado en el marco macroeconómico, configuran un aumento de riesgo que tiene que ser mitigado.

Segundo Tiro 
En segundo lugar,  el comunicado plantea que “si bien la inflación se ha mantenido de forma persistente por debajo del rango meta y la economía ha crecido a tasas por encima de su potencial, este comportamiento obedece al choque positivo de oferta, asociado principalmente a la caída de los precios internacionales del petróleo. No obstante, durante los últimos meses se ha observado un incremento gradual en los precios del petróleo, mientras las proyecciones señalan que este proceso continuaría en el horizonte de política. En ese sentido, las proyecciones de inflación para 2017 indican una moderada tendencia al alza, lo que podría implicar potenciales riesgos de desvíos de la meta de inflación de 4.0% ± 1.0%. De la misma manera, mayores precios del petróleo tendrían un impacto sobre el resultado proyectado de la Cuenta Corriente. Igualmente, según datos de la Encuesta de Expectativas Macroeconómicas, se observa un comportamiento al alza de las expectativas de inflación del mercado por parte de los agentes económicos”. Es necesario adelantarse a la desaparición de las condiciones temporales que han hecho posible un crecimiento por encima del potencial con inflación por debajo de la meta.

Tercer Tiro
Debería esperarse que el incremento de la TPM tenga un impacto  en la demanda interna, disminuyendo  la diferencia entre el crecimiento observado y el potencial, sin perjudicar el acumulado del año en curso, el cual quedaría en la frontera del 6.25% contemplado en el presupuesto y en el panorama macroeconómico. Es muy probable que algunos economistas críticos de la política monetaria atribuyan a la decisión de aumentar la TPM intenciones de contrarrestar la supuesta presión cambiaria y de desabastecimiento del mercado cambiario. Pero aunque la devaluación anualizada es de 2.43% (la contemplada a diciembre en el marco macroeconómico es de 3.7%), el aumento del diferencial en la tasa de rendimiento de las inversiones en moneda nacional y extranjera debería mitigar los riesgos externos y disminuir las expectativas internas de inflación, creando las condiciones necesarias para una devaluación acumulada a diciembre por debajo del 3%, lo que significa que se puede y se debe esperar que el tipo de cambio promedio de dicho mes no sea significativamente diferente del actual.